¿El secreto está en el oído? Estudio sugiere que la cera podría detectar el Parkinson
Este padecimiento ocurre por la disminución de una sustancia llamada dopamina en el cerebro
La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta el movimiento; sus síntomas más comunes incluyen temblores, rigidez muscular, lentitud al moverse y problemas de equilibrio, aunque comienza de forma leve, con el tiempo puede dificultar tareas cotidianas como caminar, hablar o escribir.
Este padecimiento ocurre por la disminución de una sustancia llamada dopamina en el cerebro, esencial para coordinar, a medida que las células que la producen se deterioran, los signos empeoran, cabe señalar que actualmente no existe cura, y los tratamientos solo ayudan a controlar la progresión de la enfermedad.
Por eso, es muy importante hacer una detección desde sus etapas iniciales; aunque los métodos actuales para hacerlos pueden ser costosos, complejos o poco accesibles. Recientemente, un grupo de investigadores presentó un avance prometedor en este campo, ya que estudio se enfocó en una parte del cuerpo poco común, la cera del oído.
¿Cómo se usa la cera para la detección?
Un grupo de expertos en Química Analítica de la ACS desarrolló una nueva forma de detectar esta enfermedad a partir de la cera del oído, pues descubrieron que ciertos compuestos químicos presentes en esta sustancia pueden señalar si una persona tiene esta afección neurológica.
Esta alternativa podría facilitar diagnósticos tempranos y a menor costo; este hallazgo se basa en que la cera contiene sebo, una sustancia aceitosa que produce la piel; en este sentido, en personas con Parkinson, el sebo cambia debido al deterioro del sistema nervioso y otros procesos del cuerpo, como la inflamación y el estrés celular.
Esos cambios generan olores y compuestos particulares; fue por eso que, para comprobar su hipótesis, los investigadores tomaron muestras del canal auditivo de 209 personas, de las cuales 108 ya estaban diagnosticadas con la enfermedad.
En una publicación en ACS Analytical Chemistry, se destacó que usaron tecnologías de análisis como la cromatografía de gases y la espectrometría de masas, con esto, identificaron cuatro compuestos químicos alterados en quienes tenían el padecimiento.
¿Qué fue lo que encontraron?
Los compuestos detectados fueron etilbenceno, 4-etiltolueno, pentanal y 2-pentadecil-1,3-dioxolano; estas sustancias, conocidas como compuestos orgánicos volátiles, o COV, podrían servir como biomarcadores, es decir, señales químicas que indican la presencia de Parkinson.
Para aprovechar este descubrimiento, los científicos entrenaron un sistema de inteligencia artificial con los datos obtenidos del cerumen, el modelo resultante fue capaz de clasificar con 94 por ciento de precisión si una muestra correspondía a una persona con o sin la enfermedad.
Esto lo convierte en una posible herramienta útil de diagnóstico temprano; a diferencia del sebo de la piel, que puede alterarse con la humedad o la contaminación, la cera del oído ofrece muestras más estables y confiables.
Actualmente, los tratamientos para el Parkinson solo pueden frenar su avance, no curarlo, por eso, identificarlo lo antes posible es fundamental para mejorar la calidad de vida del paciente. El equipo que realizó esta investigación planea continuar con más pruebas en otros países, etapas de la enfermedad y grupos de personas.
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