Morena estalla contra Maru Campos; la acusa de traición a la patria, pero esquiva el caso Sinaloa
Entre consignas cruzadas, reclamos en el aeropuerto y un mitin frente al Palacio de Gobierno, la dirigencia nacional de Morena convirtió a Chihuahua en un nuevo frente político contra la gobernadora panista Maru Campos Galván. Pero mientras el partido elevó el tono contra la mandataria estatal, hubo un tema que ninguno de sus dirigentes mencionó desde el templete: Sinaloa.
Encabezados por Ariadna Montiel y el secretario general Andrés Manuel López Beltrán, los liderazgos guindas caminaron hacia el corazón político de la capital chihuahuense para respaldar el inicio de una ofensiva jurídica y territorial contra el gobierno estatal. El oficialismo acusa a Maru Campos de permitir la participación de agencias extranjeras en un operativo que detonó una crisis política en la entidad.
Sin embargo, la ausencia más visible durante la jornada no estuvo en el escenario, sino en el discurso. Ninguno de los oradores mencionó al gobernador Rubén Rocha Moya, en medio de la presión política y mediática derivada de investigaciones, detenciones y señalamientos relacionados con exfuncionarios de su administración. Tampoco hubo referencias al exsecretario de Seguridad de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, detenido el 11 de mayo en la frontera de Arizona, ni al caso del exsecretario de Finanzas Enrique Díaz Vega, señalado por autoridades estadounidenses. La omisión terminó atravesando toda la movilización.
Ofensiva en Chihuahua
Frente al Palacio de Gobierno, Ariadna Montiel formalizó la ofensiva jurídica y política de Morena contra la mandataria estatal.
“Primero, la acusamos de violación a la soberanía y al pacto federal. Segundo, la acusamos de usurpación de atribuciones y ataque a la República. Tercero, la acusamos de infracción grave a la ley de seguridad nacional. Cuarto, la acusamos de violar el principio de supremacía constitucional. Es decir, que la Federación mantiene la relación con los gobiernos extranjeros por encima de los gobiernos estatales”.
Desde el templete, la dirigente nacional sostuvo que la Cuarta Transformación no permitirá que un gobierno estatal subordine decisiones de seguridad a intereses extranjeros. El mitin se convirtió así en el arranque político de la campaña impulsada por Morena para promover un juicio político contra la gobernadora.
“Quinto, la acusamos de violación grave al utilizar a la Fiscalía del Estado para destruir pruebas del supuesto operativo. Someter las decisiones de nuestra patria a un gobierno extranjero aquí y en cualquier lado significa presionar a la patria. Esto no termina aquí. Esta movilización es el primer paso para alzar la voz. Les convocamos a recorrer todo el estado para recabar firmas de quienes exigimos justicia y juicio político contra María Eugenia Campos”.
La estrategia quedó clara desde el escenario: convertir el conflicto con Chihuahua en una batalla política nacional respaldada por movilización territorial y presión pública.
Estrategia de firmas
Morena dejó en claro que la presión no quedará limitada a los cauces legislativos.
“Porque nuestra lucha siempre va acompañada del pueblo. No vamos solamente a meter un escrito en la Cámara de Diputados, lo vamos a acompañar con el apoyo del pueblo. Así que todos, a juntar firmas por el juicio político contra la gobernadora”.
Durante el acto, los liderazgos morenistas también arremetieron contra la oposición y defendieron el avance electoral del movimiento en el norte del país.
“No hay una sola encuesta en Chihuahua que no ponga al doble a Morena sobre Acción Nacional. Por eso, compañeras y compañeros, la unidad por la transformación debe hacernos fuertes. Todos debemos estar juntos”.
Mientras los simpatizantes coreaban “¡Fuera Maru!”, Morena buscó proyectar una imagen de fuerza territorial en un estado históricamente dominado por el PAN.
Gasto público bajo fuego
Morena informó que se dieron cita 20 mil personas, esto es menor afluencia que otras movilizaciones recientes encabezadas por Morena en entidades como Coahuila.
Montiel centró parte de su discurso en el costo de la Torre Centinela, complejo de seguridad impulsado por el gobierno estatal. La dirigente morenista calificó la obra como un símbolo de gasto excesivo y aseguró que esos recursos debieron dirigirse a programas sociales.
Desde el escenario, Morena acusó además al secretario de Seguridad Pública estatal, Gilberto Loya Chávez, de privilegiar la promoción política sobre las tareas de seguridad.
Para marcar la distancia ideológica con el PAN, el discurso oficial recurrió también al simbolismo del territorio rarámuri y al concepto de soberanía. Entre gritos de “¡Fuera Maru!”, la dirigencia morenista sostuvo que la gobernadora ha mantenido una participación mínima en las mesas de seguridad.
Modelos de seguridad enfrentados
La dirigencia de Morena vinculó la estrategia de seguridad de Chihuahua con el modelo implementado durante el sexenio de Felipe Calderón, acusando al gobierno estatal de revivir políticas que dejaron altos niveles de violencia en el norte del país.
Con cifras del gabinete federal de seguridad presentadas en la conferencia presidencial matutina, Morena aseguró que Chihuahua y Guanajuato continúan entre los estados con más homicidios dolosos del país, ambos gobernados por Acción Nacional.
En contraste, el oficialismo defendió los resultados de la Federación y de las fuerzas armadas, afirmando que los delitos han disminuido a nivel nacional. También presumió el desmantelamiento de más de 2,500 laboratorios clandestinos de drogas sintéticas sin intervención de gobiernos extranjeros.
Recepción tensa en el aeropuerto
A la movilización se sumó la senadora con licencia Andrea Chávez Treviño, una de las figuras más visibles rumbo a la sucesión estatal. Andrés Manuel López Beltrán, en cambio, mantuvo un perfil discreto y evitó tomar el micrófono durante todo el evento.
Ese silencio contrastó con la recepción que tuvieron horas antes en el Aeropuerto de Chihuahua. A su llegada, un grupo de ciudadanos les gritó “¡Fuera Andy!” y “¡Fuera Morena!” mientras los equipos del partido avanzaban entre empujones hacia el estacionamiento de la terminal aérea.
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, reaccionó minutos después en redes sociales, afirmando que los líderes morenistas se toparon con el rechazo ciudadano.
Antes de la marcha, Morena acusó al gobierno estatal de colocar retenes para dificultar el arribo de simpatizantes a la capital. La oposición respondió que la baja asistencia reflejó desgaste político y dependencia del acarreo.
Ultimátum del PAN
La respuesta del PAN llegó acompañada por el respaldo de su dirigente nacional, Jorge Romero.
“En su asistencia sólo demuestran su decadencia e inevitable quiebre… al tiempo. #YoConMaru #ChihuahuaNoSeEntrega”, escribió en redes sociales.
Acción Nacional difundió además un posicionamiento en el que aseguró que “Chihuahua se defiende y no se entregará al crimen”. El partido advirtió que utilizará todos los recursos legales e institucionales para frenar el intento de juicio político promovido desde Morena.
La dirigencia panista acusó al oficialismo de utilizar la confrontación con Chihuahua para desviar la atención de otros conflictos políticos y de seguridad que enfrenta el país.
El factor Sinaloa
La oposición cerró el choque político retomando el tema que Morena evitó durante toda la jornada: Sinaloa.
El PAN acusó a la dirigencia guinda de concentrar su ofensiva política en Chihuahua mientras evita pronunciarse públicamente sobre las investigaciones y señalamientos que rodean a exfuncionarios sinaloenses.
Con ello, el caso terminó atravesando toda la movilización aun sin aparecer en los discursos oficiales.
En Chihuahua, Morena buscó convertir la defensa de la soberanía en una nueva bandera política nacional. Pero en los pasillos, en las redes y entre la oposición, la conversación volvió una y otra vez a la misma pregunta: por qué el partido decidió confrontar públicamente a Maru Campos mientras evitó hablar de Rubén Rocha.
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